miércoles, 12 de marzo de 2014

Me presento ...

                                                                   

Como dicen en Japón, disculpen, que no me he presentado. Que las personas lean un texto y no sepan cuál es el rostro  de quien lo escribe puede ser un acto de poca cortesía al menos hacia el lector. Aquí les mando dos fotos, la del lugar en que nací, antiguo edificio de la época de los Reyes Católicos, hoy en día oficina de turismo en Córdoba. La otra mi rostro actual. Quien me conoce tal vez no necesite verme, quien no me conoce es lo menos que se puede hacer por ellos.
Gracias a todo aquel que se detenga unos minutos a leer lo
que yo escribo y a todos aquellos que de alguna manera están ayudando a que este blog crezca, ya bien con consejos , ya bien con cuestiones técnicas.    
AUTORRETRATO
      Don Antonio Machado, uno de los mejores poetas en lengua castellana del siglo veinte, se presentaba diciendo:
      Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
      Y de un huerto claro donde florece el limonero....,
siguiendo de esta guisa su propio retrato .
Al hilo de la poesía yo me presentaría diciendo:
                        
                        Sumido Gualdalquivir
                        del alma
                        contigo voy
                        a donde tú vayas.
     
 Río Guadalquivir, no a su paso por Sevilla, sino a su paso por Córdoba nací. La mitad de mi vida la pasé por aquellos lares, y la vida me trajo al lado del río Sumida, divisoria entre Shitamachi, barrios populares, y Otemachi, barrios más afortunados en la vida socio económica...
      Dos lares, dos ríos. Hoy en la margen izquierda del río Sumida,dirección Bahía de Tokyo,me muevo, al otro lado los barrios financieros.
      Aunque el río del nacimiento es el Gran Río, el Betis romano, el creador de una cultura que dio la vuelta al mundo, el de la Vida actual es el Sumida, base de otra cultura como fue la de Edo, antiguo nombre de la megalópolis actual.
      Dos ríos, dos puentes, dos orillas. La raíz y el frontal del futuro de la nueva ciudad tokyota.
      La raíz no es nostalgia, es abono de vida, es nuevo fruto en tierra, no extraña que diría la copla, sino tan familiar como la otra.
      Ese parece mi destino, ¿tendrá algo que ver el signo de libra? La obra a la sombra de la Mezquita y a la orilla del Guadalquivir fue ingente, está sumida en la nueva obra que va naciendo al lado del nuevo río. Dos orillas. Mi primer libro se tituló “44 poemas desde la otra orilla”. ¿Pura coincidencia? En aquella orilla toda la tradición poética de la Bética, en esta orilla actual toda la tradición de Edo, del Haiku, de tantos y tantos ecritores que han dado forma al Japón actual. Aspirar los dos, vivir los dos mundos y sintetizarlos en uno y parir otro mundo nuevo es mi deseo, al mismo tiempo que tú, lector, puedas disfrutar de ese mundo.
Si así fuera, sería el mejor premio al que yo podría aspirar.
ANTONIO DUQUE LARA