domingo, 12 de octubre de 2014

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HACIA LA LUZ

        Hoy no soy el hombre que te desea como hembra ardiente, desbordante, rebosante.
        Hoy es mi espíritu quien quiere penetrar en ti, penetrar en las honduras del tuyo. Descubrir los caminos secretos de tus sentimientos, esos pozos oscuros que no te atreves a cubrir ni a dejar vacíos. Hoy , a través del contacto físico, mi espíritu quiere, no mi cuerpo, aunque el cuerpo sea inevitable, llegar más allá.
        Alguien dijo: La felicidad es la realización del espíritu a través del cuerpo. Tal vez una vez ya no seamos cuerpo y sólo espíritu, sólo luz, no necesitemos estas caricias tan humanas, este placer, este contacto físico, pero hoy por hoy la cárcel del cuerpo no nos deja desarrollar la esencia del ser.
        Hoy quiero sólo con mirarte que tu cuerpo y lo más profundo de tu alma se remueva como se remueven las entrañas de la tierra con el terremoto o con el volcán.
        Es abrazo profundo bastaría para resarcir dolores de la vida. De tiempo muy atrás vienes, vengo, venimos a encontrarnos cuando parecía que los sentimientos estaban a punto de agotarse. Llamaste desde la más lejana lejanía y mi oido escuchó tu grito, el dolor de una garganta que al principio no supo reconocer, pero que pronto se plasmó en una tranquilidad inaudita.
        Tal vez tras tanto tiempo la palabra salió trascascabillada, un poco perdida. Nadie que haya estado ausente sentirá de pronto arder la llama del amor, del placer como si no hubiese mediado tiempo. Pero el deslizarse suave de los ríos, el deslizarse suave de las palabras, abruptas rocas entorpecedoras al margen, va haciendo que el corazón se serene a pesar de las necesidades del cuerpo físico que nos sustenta.
        En mí la tranquilidad es imperante. No estás entre mis brazos, pero te abrazo. No te beso con los labios, pero el beso y el calor en el cuerpo es constante. Cuando sufres, yo sufro. Aunque no lo digas, cuando sientes placer, siento placer, aunque mi mano no te toque. Cualquiera díría que estamos locos como cabras. Pero el placer que yo siento a tu lado es más verdad que la propia verdad.
        Desde el fondo del tiempo me llamaste y a cudí a la cita.¿Podrá abrazarte de verdad otra vez? Eso espero y deseo, y si no lo fuera, el alma inmortal que nos habita te buscará por los espacios siderales, y alló donde te encuentre, te besaría en presencia de los dioses haciéndoles sentir la envidia de un amor que está siempre en primavera.

I
Niña de los ojos claros
risueña sonrisa del corazón.
La profunda desolación de tus días
en mi alma la recojo yo.
El mundo es triste,
la vida corta.
El cuerpo busca al cuerpo,
con él retoza.
No sólo de pan vive el hombre,
tampoco de sueños.
Vida dura nos tocó entre
la realidad y el deseo
te quiero yo.

II
Sobre la sombra del dolor
tú te remontas,
conoces las tristezas
cercanas y remotas
en la oscuridad inmensa
de los pasillos,
una luz al fondo
es sólo un hilo
de esa esperanza
que ilumina el destino.


III
Hoy quisiera que mis besos
explosiones de alegría fueran,
que te llegaran al corazón
y allí te hicieran
nacer la esperanza
que allende el tiempo
un día perdieras.
Hoy quisiera que mis besos
explosiones de placer
en tu cuerpo fueran.