jueves, 2 de octubre de 2014

A propósito del alma

A PROPÓSITO DEL ALMA
(Menón o de la Virtud)

        Entre las lecturas de Platón encuentro el diálogo de Menón o de la Virtud. En él aparece la idea del alma como inmortal. No es sólo en este diálogo, también en el Fedón , en este momento a medio leer.
        En el momento actual, compleja lucha entre creencia y descreencia, el tema se presenta bastante árduo: Y si se piensa en Europa, con una fuerte impronta cultural cristiana, la creencia exclusiva impuesta por largos siglos por la Iglesia Católica y las demás iglesias, impide muchas veces al hombre de a pie ver de manera clara la cuestión.
        Leamos este texto de Platón.
        Dices en efecto que el alma del hombre es inmortal y que unas veces abandona la vida, que es lo que se llama morir, y otras veces entra de nuevo en ella, pero que nunca se destuye; y que por este, motivo, hay que llevar en esta vida, hasta el fin, una conducta tan santa como sea posible:
        Porque los que por sus antiguas faltas han pagado a Persefone su rescate, hacia el sol de lo alto, en al año noveno, envía ella de nuevo sus almas, y de estas almas, los reyes ilustres, los hombres poderosos por la fuerza o insignes por la ciencia se levantan; y por siempre, somo héroes sin mancha, son venerados entre los mortales.

        De este modo, el alma inmortal y diversas veces renacida, al haber contemplado todas las cosas, tanto de la tierra como del Hades, no puede menos que haberlo aprendido todo. No es, pues, sorprendente que acerca de la virtud y de lo demás tenga recuerdos de lo que sobre ello ha sabido anteriormente. Al ser homogénea toda la naturaleza y al haberlo aprendido todo el alma, nada impide que un solo recuerdo, que los hombres llaman saber, le haga encontrar de nuevo todos los demás, si uno es valiente y tenaz en la búsqueda; porque la investigación y el saber no son en definitiva más que reminiscencias.....

        Sin pretender ser dogmático, porque del Dogma conozco más bien poco, lo que sí parece cierto es que ya desde Grecia y mucho antes, en toda cultura y religión se habla del alma.
        Se habla en el Budismo, en el Islamismo, en todas las culturas. Si hay alguna diferencia es la forma de tratar el tema en cada una de ellas por influencia de la cultura, el medio etc.
        Aquí Platón , o Sócrates, nos habla del saber como reminiscencia. Al parecer en el Budismo, el alma pasa por una serie de fases en tanto en cuanto se repite la vida de la persona, hasta llegar a superar el Karma, es decir limpiar ese alma de los “pecados” de este mundo, para llegar definitivamente al mundo celestial, Es decir, este mundo no es tanto un valle de lágrimas como un mundo de aprendizaje para el alma.
        Cada vez que nacemos, con cuerpos y formas distintas, unas veces hombre, otras mujer, unas en una parte de la Tierra otras en otra, pero siempre con el mismo alma, que vuelve al mundo para terminar de perfeccionarse , para terminar de aprender la lección que le ha quedado pendiente. Ese es el Karma a superar.
        Algo de esto es lo que parece estar diciéndonos Platón en el texto que habla del rescate pagado a Persefone, y sólo los sin mancha, es decir los que han llegado a la limpidez total son venerados.
        Cada cultura lo representa a su manera, pero al final están diciendo lo mismo.
        Muchas veces, en la vida diaria, nos preguntamos el por qué de estas cosas que nos pasan. Desde esta perspectiva, ¿no será que es una prueba para el alma para que supere ese karma aún no completamente límpido?
        No es raro que alguien diga que lo que esta viviendo, que lo que está viendo, tiene la sensación de haberlo vivido antes. Tampoco es raro que al encontrar a alguien, al conocer a alguien, tenga la sensación de haber vivido en alguna parte esas mismas sensaciones. En el encuentro con las personas sentimos  anti –patía o sim-patía, ¿por qué ambas no podrían ser sensaciones, reminiscencias de antiguas vidas en común?
        Hay personas que abren ese tercer ojo espiritual situado entre las cejas y son capaces de ver su pasado y otras , la mayoría, pasa por la vida sufriendo , o siendo humanamente felices, sin darse cuenta de que pueden estar repitiendo lo pasado en otras vidas.
        Cuando en la vida diaria nos encontramos con alguien que nos atrae o nos repele, sin duda significa que ya antes, o en el mismo lugar , o tal vez en otro, se ha llevado una vida más o menos en común.
        La atracción nos sorprende porque no se considera más que el momento actual. Sin embargo puede ocurrir , cuando la otra persona entra en nuestro círculo como deslizándose , que esa persona haya sido compañera, o de vida o parcialmente en otro momento. Y todo va bien como un ya vivido.
        Cuando ocurre lo contrario, o sea , el encontronazo, el choque, es lo mismo, pero en negativo. En otra vida las cosas tampoco fueron bien.
        Tampoco es raro que sintamos en el vivir cotidiano que algo, sin explicación nos atraiga o nos dé miedo. Amores desde el fondo del tiempo o miedos atávicos irracionales. Sin duda, como dice el texto, reminiscencias de otros tiempos.
        El mundo de las ideas de Platón, el hilo rojo de los juramentos hechos antes del nacimiento del Budismo. Y si nuestro comportamiento no es el debido en ese camino de la purificación , el alma no encuentra el camino del más allá, el alma errante que se puede aparecer a los conocidos rogándoles una plegaria como ayuda o, depende de la cualidad de la misma, puede hacer alrededor algún destrozo inconcebible para dar señal de su existencia, no visible al ojo humano.
        La literatura, el cine occidental nos lo ha presentado de manera tan tétrica que hemos acabado por rechazar este aspecto de la existencia, quedándonos en un impúdico materialismo. Después de esta vida no hay nada.
        Para una compresión de lo que fue en un tiempo antiguo el pensamiento que venimos desarroyando, les recomiendo la lectura de :
        La novela de Genji, de Murasaki (Violeta) Shikibu
        Editorial destino 1042 -43  (2 vol)  Ancora y delfín.
        Versión de Xavier Roca-Ferrer
        En esta novela las almas, los espíritus de los desaparecidos, especialmente desaparecidas, aparecen en los sueños de los vivos o bien ayudándoles o bien perturbándolos. En ese aspecto es una novela de una riqueza extraordinaria, también en otros, por supuesto. Sin se piensa que fue escrita en el siglo IX, la abrumación que podemos sentir es incontenible.
        Sin dogmatismo de ningún tipo, ¿por qué Platón sigue tan actual y el Cristianismo, o mejor dicho, la Iglesia ha querido cristianizarlo?
        Ha sido la Iglesia S.A. la que ha matado en realidad muchas creencias dándole la puntilla a la reencarnación. ¿O habrá cambiado y yo no me he enterado?
 

PROMESA

Sonó el teléfono.
-Hola.
-Hola, Azahar.
-¿Eh? ¿Cómo sabes que soy yo? Después de tanto tiempo de despedida de entre los vivos...
-El eco de tu voz, cielo.
-El eco de mi voz... ¿Cuántos años hace que no hablamos, 30, 40?
-¿Qué son cuarenta años en el mar del tiempo? Tú no eres la material Azahar, pero eres su alma.
-Entonces, ¿crees que hay algo más allá de la frontera?
-Si todo se desintegra, ¿cómo podríamos estar aquí hablando?, ¿me lo puedes explicar? Leía hace poco un artículo en el que decía que en el antiguo palacio arzobispal de Córdoba, después hospital de agudos, los bedeles nocturnos tienen extrañas experiencias.
- ¿Y eso?
-Ruidos nocturnos, cosas que se mueven cuando no hay nadie. Existe un problema. Hemos pasado de la obligación irracional de tener que creer por imperativo categórico legal , no sé si se dice así, a la necesidad imperativa de decir que no creemos en nada, ni en las personas que nos rodean, ni en si hay algo más allá de la frontera. Te fuiste y esperé a qué aparecieras para que me explicaras cómo era aquello.
- Oh, mi amor, eres increible.
-No, soy un fino poeta, ja,ja,ja. Permíteme que me piropee yo mismo, ya que desde tu partida nadie me lo ha dicho, y a veces es necesario.
-Tienes todos los permisos, cariño. Un beso.
La transparente esencia de Azahar y la todavía carnosa de él se besaron con la mayor dulzura, con  la mayor ternura. Nunca hubiera beso igual.
-¿Has escrito algo últimamente?
-No, no he escrito nada que merezca la pena, pero hay dos poemas que, al margen de los de San Juan de la Cruz, me embriagan más que las mujeres hermosas y más que el néctar de los dioses.
-Idiota, y lo dices estando yo delante.
-Ja,ja,ja... Hasta en espíritu sigues siendo celosilla ¿eh? Es una metáfora, corazón.
-Ya lo sé, zoquete. No cambias, ¿eh?
-¿Hay que cambiar?
- En absoluto es necesario hacerlo. Pero leémelos ya que me queda poco tiempo.
-Allá van. Uno es de Ibn Hazm. Debe estar en su libro El Collar de la Paloma. El otro es de Don Francisco de Quevedo.  Escucha.

ENTRAÑAS

Quisiera abrir mi corazón con un cuchillo,
meterte dentro de él
y luego volver acerrar mi pecho.
Para que moraras siempre en él
y no habitaras en ningún otro
hasta el día del Juicio.
Para que vivieras en él
y a mi muerte
estuvieras dentro de mi alma
en la oscuridad de la tumba.

AMOR CONSTANTE  MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
médulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, más tendrá sentido;
polvo será, más polvo enamorado.

-Por todos los dioses, esto es para morirse de placer.
-Ah, ¿pero los espíritus se mueren?
- No cambias, no cambias, no cambias, eres más único que el vino Unico de Vega Sicilia, por eso te quiero, tesoro.
-Gracias, hermosa. Oye, ¿cuándo nos volveremos a ver?
-No lo sé, no pienso dejar de venir. Además, en la próxima reencarnación me has prometido unirte a mí, ¿recuerdas?
-Recuerdo, recuerdo. Besos dulces como la miel
El espíritu de Azahar, todo sonrisa, fue desapareciendo de delante del hombre. El corazón masculino era todo luz y alegría. Una suave sonrisa asomó  a sus labios mientras sus ojos veían el mundo completamente iluminado.

Todos los textos hablan de una manera u otra del alma.